Pocas creaciones humanas son capaces de expresar tanto sobre nuestras aspiraciones más profundas como las bibliotecas. El hecho de que a lo largo de los siglos hayamos construido edificios destinados a albergar las fuentes del conocimiento y a servir, en cierto sentido, como un templo de la sabiduría que hemos ido adquiriendo, es un testimonio de que, como escribe Aristóteles al comienzo de su Metafísica: “todos los hombres quieren por naturaleza conocer”. Seguir…

