Álvaro Jiménez es uno de nuestros nuevos becarios de esta convocatoria 2011. Recientemente se ha trasladado a Washington, donde cursa un postgrado en Economía y en este artículo nos ofrece una nueva entrega sobre un tema de gran importancia para nuestro futuro: la gestión inmobiliaria.
En mis primeros artículos hablé de motivación y retos, en los últimos de desarrollo y construcción sostenible y prefabricación, y en éste quisiera proponer una línea de trabajo. Podría parecer una temática aleatoria, pero en ésta vida casi todo está relacionado, y las piezas sueltas acaban encajando.
La mayoría de nosotros nos encontramos cada día en situaciones donde la interacción y trabajo con un equipo de personas es crucial para el desarrollo de nuestra profesión y/o estudio. Trabajar en equipos es muchas veces un reto importante del cual depende tu propio resultado final, pero tal trabajo en equipo resulta aun más difícil de coordinar cuando los participantes provienen de diversas disciplinas. Éste es el punto que quisiera ilustrar en este artículo, a través de mi experiencia personal que estoy viviendo en el sector inmobiliario, así como plantear una posible línea de trabajo para maximizar el output colectivo.
La gestión inmobiliaria implica relacionarse y entender a gran variedad de participantes en el proceso, que provienen de diferentes campos de especialización y estructuran sus objetivos y pensamientos en función a muy diferentes parámetros. Para proporcionar una simple lista de algunas de las personas requeridas de una manera u otra en las típicas fases de la disciplina de gestión inmobiliaria, permitidme escribir las que se me pasen por mente:
-Fase de Planificación: Equipo de Adquisiciones; Tasador; Broker; Consultor; Estimador de Costes; Promotor; Planificador Urbanístico; Oficial Medioambiental; Analista Financiero; Consejero Financiero; Analista de Factibilidad; Analista de Mercado; Inversores.
-Fase de Adquisición/Producción: Oficial de Adquisiciones; Arquitecto; Ingeniero; Abogado; Constructor; Prestamista; Oficial de Diligencia; Agente de Depósito; Inversores; Diseñador de Interiores; Arquitecto de Paisajes; Especialista Arrendador; Manager de Marketing; Project Manager; Subcontratados; Consultor Fiscal; Registrador de la Propiedad.
-Operación: Equipo de Contables; Manager de Activos; Oficial de Relaciones Institucionales; Administrador de Contratos; Representante de Contratos; Arrendatarios; Portfolio Manager; Administrador de Fincas; Risk Manager; Agente de Servicios.
-Cierre: Manager de Activos; Equipo de Cierre; Tasador; Broker; Abogado de Cierre; Consultor; Analista Financiero; Comité de Inversión; Analista de Mercado; Portfolio Manager; Administrador de Fincas; Risk Manager; Consultor Fiscal.
En cada una de estas fases, la frase “nadie es imprescindible” nunca pudo ser más errónea. Cada una de las personas involucradas en el proceso es clave, y muchas de ellas también están interrelacionadas entre sí. Me gustaría ilustrar la situación con un caso muy común en nuestro departamento:
Arquitectos, planificadores urbanísticos y gestores inmobiliarios compartimos departamento, proyectos, actividades de networking y clases. En esta situación hay dos claras corrientes de actuación:
- Corriente A: Conflicto. El arquitecto se queja de que el gestor inmobiliario le limita en el diseño, materiales y presupuesto, y alega que el planificador urbanístico también le limita en el sentido de regulaciones de altura de la estructura, márgenes de desarrollo, densidad, e incluso forma y aspecto. Por su parte el planificador urbanístico alega que los gestores inmobiliarios solo se preocupan por el beneficio y no por el aspecto y funcionalidad de la ciudad, y que los arquitectos no tienen en cuenta la visión de desarrollo de las comunidades. Y finalmente, el gestor inmobiliario expone que el planificador urbanístico ahoga las posibilidades del proyecto mediante regulaciones, y que el arquitecto cree que los recursos son ilimitados.
En el día a día de la industria, estas disputas son constantes. Sin embargo, existe un enfoque muy diferente de actuación basado en el entendimiento y cooperación:
- Corriente B: Objetivo común. El arquitecto intenta entender las necesidades del gestor inmobiliario, las limitaciones del presupuesto y como adaptar el diseño a las necesidades, entiende también que su trabajo debe estar acorde con el contexto que rodee a la estructura. El planificador urbanístico combina el diseño de la ciudad de tal manera que a la vez de lograr cierta homogeneidad y funcionalidad, permite flexibilidad tanto al arquitecto en su diseño como al gestor inmobiliario en su proyecto. Y el gestor inmobiliario cede en costes en pro del diseño y accede a construir extras como por ejemplo un parque, para la ciudad. Los tres se sientan juntos, y debaten un plan común en el que todos ceden algo, pero cada uno logra sus objetivos.
Bajo este prisma parece claro que el resultado que se obtendrá bajo la Corriente A será muy inferior al que se obtenga en la Corriente B. Esta diferencia aumenta exponencialmente a medida que se añaden participantes al proceso. En ambos ejemplos únicamente hay tres participantes, pero ¿ y si añadiéramos todas las personas mencionadas anteriormente, que en realidad son las necesarias en el proceso? La empatía es pues la fuente de entendimiento que permite que diferentes objetivos y perspectivas encuentren un prisma común. Diferentes disciplinas coordinadas aportando lo mejor de cada una ofrece oportunidades sin límites. Mejores ciudades, proyectos, desarrollos, infraestructuras y comunidades son posibles bajo esta línea de trabajo.
Así pues, ya tenemos:
Motivación y objetivos – artículos uno y dos.
Un enfoque centrado en desarrollo y construcción sostenible – artículo tres.
Un producto basado en una prefabricación de alta calidad que abre nuevos horizontes de posibilidades – artículo cuatro.
Y una metodología de trabajo basada en la empatía y la colaboración – artículo de hoy.
Aún faltan muchos elementos esenciales – que intentaré ir presentando en futuros artículos -para un proyecto de tal propósito, pero estos son los cimientos sobre los cuales levantaremos un nuevo panorama para el sector inmobiliario donde los nuevos desarrollos y construcciones serán eficientes, sostenibles, de alta calidad, perdurables, y accesibles para todas las rentas. Ya sean comunidades para vivir, centros de oficinas, parques industriales, edificios comerciales o infraestructuras varias, estos van a ser los principios sobre los cuales vamos a intentar erigir nuestro futuro. Diversos estudios predicen que en los próximos cincuenta años el mundo necesitará un cincuenta por ciento más de nuevos desarrollos y renovaciones sobre todo lo ya existente. Mejor hacerlo lo mejor posible, ¿no?