La semana pasada publicábamos la primera parte del artículo de Rafael Álvarez Vallina, con sus consejos prácticos para superar con éxito los procesos de selección en escuelas de negocio internacionales. Ahora os ofrecemos la segunda que completa esta guía de recomendaciones para todos aquellos que estéis interesados en completar vuestra formación con un postgrado en el extranjero.
3) Otro punto muy relevante son las recomendaciones: éstas deben darle al comité de admisiones una visión verdadera de nosotros desde los ojos de otros, y por ello también hay una serie de aspectos importantes a recordar.
- Es infinitamente más importante un recomendador que nos conozca bien que un “personaje importante”. Si la persona que nos recomienda puede hablar de nosotros sinceramente, desde una experiencia cercana de trabajo o estudio, su carta tendrá mucho más peso que un documento genérico de algún conocido en un puesto directivo de una gran empresa.
- Hablar con nuestros recomendadores de por qué hemos buscado su recomendación y en qué queremos que hagan énfasis es una idea que al principio puede asustarnos (parece que es “trampa”), pero para nada es mala. No se trata de forzar al recomendador, si no de recordar algunos puntos que pueden ser clave para nosotros (por su encaje en nuestro perfil) y que quizá él no crea tan relevantes.
4) Nuestro curriculum no debe ser únicamente un repositorio de cosas que hemos hecho: debe complementar bien lo que mostramos de nosotros mismos en otros puntos de la aplicación. Resaltemos aquellos aspectos de nuestras responsabilidades que encajen con lo que contamos en nuestras redacciones y no dejemos de reservar un espacio para las actividades extracurriculares, que son muy tenidas en cuenta en los países anglosajones.
5) Por último, antes de empezar a trabajar en cualquier aplicación es una idea valiosa dedicar un buen rato a pensar sobre nosotros mismos: ¿qué queremos contar? ¿qué nos hace “especiales”? ¿cómo vamos a apoyarnos en cada elemento para dejar esto claro al comité de admisiones? Si descubrimos que un determinado aspecto se puede cubrir en el listado de actividades extracurriculares, podremos “aprovechar” las redacciones para hablar de otro punto que también consideremos relevante, y así construir una imagen más completa de nosotros mismos.
Espero que estas ideas os sean útiles. Si bien no aseguran la admisión (como bien comentaron algunos miembros de HBS en una entrevista: “no hagáis caso a quien os diga que sabe perfectamente qué hay que hacer para conseguir entrar… nadie sabe por qué fue admitido en realidad”), la experiencia dice que ayudan a facilitarla. En cualquier caso, el proceso de construir la aplicación es largo y costoso, y no puede ser hecho por nadie más que por nosotros mismos, pero sin duda vale la pena el esfuerzo. ¡Mucho ánimo a todos los que estéis en ello!

