La semana pasada publicábamos la primera parte del artículo de Noel Ortiz sobre su experiencia de cursar un master en el INSEAD (Institut Européen d’Administration des Affaires). Hoy os ofrecemos la segunda parte de dicho
artículo. Noel es licenciado en Ingeniería de Telecomunicaciones por la Universitat Politècnica de Catalunya. Tras más de dos años viviendo en Ámsterdam y otros tres en un sinfín de ciudades alemanas, actualmente se encuentra cursando un MBA en INSEAD. En el ámbito profesional, Noel ha sido responsable de la creación de un Operador Móvil Virtual en Holanda así como del desarrollo de nuevos productos y calidad en empresas como Nokia Siemens Networks.
De la baguette al Sling
INSEAD se hace llamar “la escuela para el mundo”, y disfruta de contar con el MBA más internacional, con más de 75 nacionalidades distintas en cada promoción. Esta variedad cultural la hace tremendamente interesante para enfrentarse a casos de negocio actuales, ya que los estudiantes consiguen aprender no sólo a través de las lecciones impartidas por los profesores, sino también a través de las experiencias personales de aquellos que ven esos casos con unos ojos completamente distintos a los tuyos, sea bien debido a su perfil, como a su nacionalidad y cultura.
Además de esta multiculturalidad, la escuela tiene dos campus (tres desde hace un mes), en Fontainebleau –cerca de París- y Singapur, y el intercambio de estudiantes entre ambos sitios es la norma. En mi caso tuve la suerte de pasar unos meses en Singapur, lo que hizo cambiar mi visión de Asia completamente, y prácticamente enamorarme de esa cultura y gente, tan distinta pero tan parecida a nosotros.
De esta manera, INSEAD consigue ofrecer una experiencia internacional las 24 horas. Al estar en el campus francés, uno puede conocer la cultura local, al salir de clase, e incluso ocasionalmente pasar algún fin de semana navegando por Europa, experimentando las tradiciones de nuestros vecinos. En Singapur, la experiencia es completamente distinta, y el lema “study hard, play hard” está siempre en boca de todos. Aquí, sabedores de que la mayoría de estudiantes pronto volverán a su entorno habitual –Europa o Estados Unidos-, lo intentan dar todo. Así, en mi caso, en apenas dos meses conseguí explorar las costas y capitales de Tailandia, Malasia e Indonesia, siempre en grupos de al menos treinta o cuarenta personas.
De todas maneras, el curso no es simplemente un año de fiesta y vacaciones. La conexión a Internet, allá donde vayas, es indispensable, y lo habitual es estar online las 24 horas del día, comunicándote con tu grupo de trabajo, redactando proyectos o analizando casos de negocios. Eso sí, desarrollar un plan de negocio mientras te tomas un Sling en las playas de Bali tiene un sabor más exótico que hacerlo en la biblioteca de alguna escuela de Boston o Londres.
Escuela de emprendedores
Harvard o Stanford son reconocidas escuelas por su tradición y lista de alumnos presidiendo grandes empresas. INSEAD, por otro lado, aunque cuenta con muchísimos alumnos liderando compañías multinacionales, es famosa por su apoyo al mundo emprendedor en todas sus vertientes.
Crear una empresa justo al acabar el máster no es nada raro. De hecho, un 7% lo hacen justo al graduarse, y un 50% tienen su propia compañía –creada o adquirida por ellos- cinco años después de terminar el MBA en INSEAD. De hecho, este fue uno de los motivos que me llevó a interesarme por la escuela, y que se hizo realidad gracias a la beca de la Fundación Caja Madrid, debido a mi interés por la creación de empresas y experiencia en startups.
Además de las múltiples asignaturas relacionadas con el mundo emprendedor, INSEAD cuenta con un centro dedicado al desarrollo de este arte, así como el placer de haber acuñado términos como ‘estrategia Blue Ocean’. Aunque mi idea inicial, al unirme al MBA, era crear mi empresa en varios años, toda esta ayuda, soporte y red de contactos, me han movido a adelantarme a mis planes. Así, gracias a todos estos recursos y a la posibilidad de encontrar a compañeros de clase y profesores interesados en unirse a tus proyectos, me encuentro en la actualidad ultimando los detalles de lo que será un fondo de inversión para alumnos y ex alumnos de escuelas de negocios, a nivel mundial.
Aún me sigue sorprendiendo el interés y disponibilidad de ex alumnos, personas muy ocupadas, llevando puestos de importancia y con decenas de años de experiencia en sus espaldas, cuando les envías un correo informándole acerca de un nuevo proyecto que tienes en mente o estás llevando a cabo. Como comentaba, no es simplemente el hecho de tener una buena red de contactos, sino más bien el saber que son contactos activos, dispuestos a ayudar y colaborar. Básicamente, INSEAD y su vía emprendedora se soporta en una comunidad unida, y cuya razón de ser está basada en la confianza y apoyo profesional mutuo.

