10 años de viaje cartográfico (I)

Eunate Torres-Modrego ha publicado un artículo en la revista “Paisajismo Landscape Magazine” (nº37 Mayo 2010, págs 52-59) que os ofrecemos en Café Alumni divido en dos partes. Además en el espacio en Flickr de Café Alumni podéis ver las imágenes con sus descripciones que se publicaron en dicha revista junto con el texto. Eunate es licenciada en Arquitectura por el Institut d’Architecture de l’Université de Genève (Suiza) en 2002, realizando además el eunateDEA  “Arquitectura y Paisaje” en 2004 en la misma institución en la que ha sido profesora en el Laboratorio de Postgrado de Proyectos de Paisaje durante los últimos 5 años. Ha asistido como profesora invitada a varios centros de estudio como el École Nationale Supérieure d’Architecture de París y Lille o la Chinese University of Hong Kong, entre otras y actualmente compagina su actividad profesional desde el “Atelier de Paisaje.es” creado en Getxo, Vizcaya, en el 2008 con la realización de un doctorado en Arquitectura y Paisaje en el Institut Architecture Université Genève en Suiza.

Entre lectura y escritura, en los distintos viajes en Ginebra y alrededores, una fina película  se convierte en un desplazamiento de estratos que, paradójicamente, se conforma como soporte conceptual para describir el territorio.

Durante diez años de viajes cartográficos por el territorio de Ginebra, la arquitecta y paisajista Eunate Torres-Modrego desarrolló todo un conjunto de experimentos de mapeo en diferentes contextos. La finalidad de este extenso estudio era aportar al lector un nuevo conjunto de herramientas de representación y de procesos de trabajo que interactúen con lugares a gran escala, utilizando un enfoque interdisciplinario que va más allá de la planificación del territorio en arquitectura del paisaje. En este artículo se pretende transmitir una parte del conocimiento obtenido en el curso de este trabajo. El resultado de los experimentos se presenta en una serie de mapas realizados a mano con múltiples estratos que comparten una misma esencia. El material visual obtenido no sólo incluye cartografías sino también fotografías aéreas e imágenes que muestran el proceso de trabajo (instalaciones, videogramas, películas super8, dibujos, etc.). La mezcla de todas estas técnicas no es la consecuencia de un modo de proceder aleatorio, sino una forma intencional de captar la complejidad existente en el lugar.

El territorio como un “palimpsesto”

Los conceptos ‘lugar’ y ‘escala’ fueron los principales temas de discusión tratados por los geógrafos, filósofos, arquitectos paisajistas y biólogos reunidos en el Programa de Arquitectura y Paisaje del Instituto de Arquitectura de la Universidad de Ginebra, donde Torres-Modrego impartió el seminario “Images/ Films/Territoires”. Georges Descombes, creador de este programa en 1999, señalaba que el proyecto no era algo que había que situar en un lugar, sino que ya estaba inscrito en el propio territorio, en su morfología y en su historia. Tal vez lo más importante de todo este trabajo sea la visión del territorio, como un palimpsesto (manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente), concepto desarrollado por André Corboz, historiador invitado al Laboratorio de Paisaje. Para él, el territorio es como un manuscrito, cuya superficie está en constante reciclaje, y sobre el que cada periodo ha ido dejando señales de actividades. La sedimentación de estos periodos, que han sido sucesivamente borrados y reemplazados a lo largo del tiempo, produce la imagen de un terreno pluriestratificado. Según relata Corboz: “el territorio tiene un grosor. Tener esto en cuenta no implica una actitud fetichista, sino que más bien constituye únicamente un apoyo, una acentuación y un estímulo para nuestros propios planes”. Podría decirse que provocar una alteración en el orden de las capas del paisaje ha sido uno de los principales modos de actuar en este estudio. Lo que realmente interesa de este nuevo enfoque es llegar a conocer en detalle la superposición y los vestigios de estas capas horizontales, para utilizarlo como el verdadero soporte para el proyecto. Es decir, se trata de tener las bases para situarse en la continuidad del proceso natural de estratificación del territorio, en contraposición con el enfoque de los proyectistas que trabajan con un “soporte vacío”.

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