Daniel Jiménez es uno de los colaboradores habituales de Café Alumni y en este artículo nos expresa su inquietud sobre el futuro laboral que les espera a los investigadores de postdoctorado, una vez que finalizan sus estudios. Daniel es licenciado en Químicas por la Universidad de Cádiz. Actualmente reside en Boston y trabaja en el departamento de Química y Química Biológica de la Universidad de Harvard. 
Somos muchos los investigadores que estamos trabajando fuera de nuestro país. Somos muchos los investigadores que tras 5 años de carrera y otros tantos de doctorado, hemos salido fuera de nuestras fronteras, ante la general opinión de que, para fomentar la calidad y la excelencia a su máximo nivel, hay que desarrollar un mínimo de dos años de tu carrera profesional en un centro de investigación de excelencia en el extranjero, como pueden ser Harvard University, Massachusetts Institute of Technology, National Institute of Health, Berkeley University, Instituto Max Planck y muchos más. Hasta aquí todo correcto y un camino bastante bien señalado a seguir.
Tras terminar tu carrera universitaria con el mejor expediente posible, debes decidirte a embarcarte en un proyecto, que en España dura de 4 a 6 años, para conseguir tu título de Doctor. Para ello tienes, afortunadamente, una gran variedad de opciones para conseguir una beca predoctoral, entre becas públicas y privadas. Una vez pasado este período, si tu intención es dedicarte a la investigación, debes solicitar una de las muchas becas postdoctorales hoy en día ofertadas entre organismos públicos y privados para pasar un mínimo de dos años en el extranjero, ya que de lo contrario, se hace prácticamente imposible el conseguir una plaza en alguna universidad o centro de investigación nacional. Pero somos muchos los que estamos en la coyuntura de terminar ya el segundo año fuera de nuestra casa y muy lejos de nuestras familias y seres queridos, y ahora nos plantemos la eterna pregunta de….¿y ahora qué?
Y es que, hasta el postdoctorado, está el camino más o menos bien definido y hay una relativa variedad y oferta de becas para poder realizar nuestra labor investigadora, sin embargo, resulta que, una vez acabado el postdoctorado, en mi opinión existe un gran vacío. La oferta está muy limitada a contratos JAE o Juan de la Cierva, para los cuales el refranero popular, que es muy sabio, dice que de los contratos ofertados, solo es posible aspirar a la mitad o menos por cuestiones de preferencias previas. Otra opción es desarrollar nuestra labor en el sector privado, el cual es prácticamente nulo en nuestro país, porque desgraciadamente España no tiene el entramado empresarial que pueden tener otros países como EEUU, Inglaterra o Alemania, en los que cada día salen numerosas ofertas y peticiones de mano de obra cualificada. Y por último, obtener una nueva beca postdoctoral para trabajar en un centro español es imposible, ya que la práctica totalidad de este tipo de becas en el caso de España son para trabajar en el extranjero.
Por tanto, ¿cuáles son nuestras opciones? Pues para aquellos que, por una razón u otra no consiguen uno de los citados contratos, la solución es quedarse en el extranjero. Y he aquí otro problema: es imposible solicitar una nueva beca para realizar una segunda estancia postdoctoral, continuar nuestra formación y mejorar nuestro curriculum porque, últimamente, está apareciendo una nueva tendencia en las becas postdoctorales (tanto privadas como públicas, como si de una tendencia de moda se tratase) en la que se impide solicitar dichas becas a quienes ya hayan pasado algún tiempo en el extranjero. Y mi duda personal es… nos pasamos, entre carrera y doctorado, más de 10 años formándonos, estudiando e investigando al mismo tiempo en la mayoría de los casos; luego nos dicen que tenemos que irnos al extranjero, lejos de nuestras familias durante dos años, para completar nuestra formación y que de esta forma haya una investigación de alta calidad en España, pero después, una vez hemos de regresar los que queremos desarrollar nuestro trabajo en nuestro país, resulta que los contratos que han de servir como puente hasta la consecución de puesto de trabajo son insuficientes, no hay ofertas ni en el sector privado ni en el público y tampoco nos permiten siquiera competir para conseguir nuevas becas de investigación.
En mi opinión algo falla en esta ecuación. Así, las únicas opciones reales que nos quedan son encontrar financiación extranjera en otro país, o bien, encontrar un puesto de trabajo en alguna empresa radicada fuera de nuestras fronteras, siendo así altamente difícil (por no decir improbable) nuestra vuelta a casa. Y es que en España financiamos la formación de gente cualificada, le pagamos la continuación de dicha formación en el extranjero para luego ofrecer como salida laboral la construcción o el turismo, que en mi opinión son muy respetables, pero no es congruente. Y más aún, nos quejamos de la fuga de cerebros…. Por tanto, creo que es urgente un cambio de estrategia en este planteamiento y empezar a redoblar esfuerzos e invertir económicamente en el ”después del postdoctorado”, tanto desde organismos públicos como fundaciones y empresas privadas, para ofertar contratos y puestos de trabajo que sirvan de reincorporación a los investigadores que trabajan actualmente (y lo seguirán haciendo en el futuro) en el extranjero. Porque a pesar de todo, es de agradecer el esfuerzo que hacen estas instituciones para que podamos salir a trabajar en el extranjero, una gran experiencia en todos los sentidos, y hay que animarles a que prosigan con su labor y nos ayuden a volver y devolverles este esfuerzo desarrollando nuestro trabajo en España.
Por todo lo anterior, pienso que es tiempo, ahora con más razón que nunca, para invertir en un ”post-postdoc” en forma de más contratos, un mejor tejido empresarial en I+D+i y en no poner cortapisas a la hora de competir para obtener nueva financiación, en lugar de recortar presupuesto a la investigación y al desarrollo como hace este nuestro elegido gobierno. No quiero con esto desanimar a los recién doctorados a no salir al extranjero, al contrario, lo que pretendo es animar tanto a estos organismos privados como públicos a que den un paso más, el paso que aún falta en España, y que ofrezcan posibilidades para la reincorporación de toda esta mano de obra altamente cualificada, que tanto esfuerzo y dinero nos cuesta, para que desarrollen su labor en nuestro país, mejorándolo en todo lo posible.


Hola Daniel,
Siento que en el 2010 todavia se tengan estas vivencias. Lo que relatas es la realidad de la investigación y la ciencia además de la razón por la que tantos investigadores españoles estamos en el exterior. En mi caso desde hace 15 años. Te diré que el paso del postdotorado a la empresa privada es más que posible, incluso gratificante y con muchas posibilidades de que haya una gran evolución tanto en remuneración como en adquisición de responsabilidades. Te diré que es difícil después de tantos años volver a la estructura de España, donde el amiguismo y los enchufes prevalencen a un buen currículum. Al menos en Alemania, si tienes un buen currículum y demuestras tus competencias, tienes las puertas abiertas a conseguir un buen empleo y disfrutas de la seriedad/estabilidad del trabajo -que además de bien pagado suele estar acompañado de beneficios que en España no existen en la Ciencia-. La vuelta a España es prácticamente imposible.
¡Animo!