Manuel Cebrián Ramos es Doctor en Ingeniería Eléctrica y Ciencia Computacional por la Universidad Autónoma de Madrid. Se trasladó a Providence (EE.UU.) para participar, como investigador postdoctoral, en un proyecto del Brown University Optimization Lab y, posteriormente, regresó a España para trabajar en Telefónica como analista de datos. Actualmente, se encuentra en el MIT Media Lab realizando una investigación postdoctoral sobre la aplicación del aprendizaje de máquinas y técnicas de análisis de red para grandes conjuntos de datos de comportamiento humano generado por teléfonos móviles o de línea terrestre. Aunque acaba de aterrizar en esta prestigiosa institución, ya ha conseguido hacerse un hueco entre el elitista grupo de científicos que componen esta organización al ganar recientemente un concurso impulsado por el Pentágono. Desde su despacho de Cambridge nos respondió por teléfono a las siguientes preguntas.
FUN ¿Por qué decidiste solicitar una beca de postgrado de la Fundación Caja Madrid?
M.C. Hasta el momento, mis investigaciones se centraban en el estudio de las redes sociales de gran escala, menos relacionadas con la información detallada sobre seres humanos. Me apetecía investigar bajo este enfoque y sabía que el 90% de los investigadores en este campo se concentraba en Boston, así que no fue muy difícil decantarme por el MIT, que no sólo es el centro líder en este campo sino que está a dos paradas de metro de Harvard University y Northeastern University, otros dos centros de excelencia.
FUN ¿Qué esperas de esta nueva etapa que acabas de iniciar en el MIT?
M.C. Por ahora todo me ha salido muy bien. El concurso del Pentágono nos ha permitido ganar notoriedad en el mundo científico. Ahora estamos empezando a investigar cómo se ha resuelto este challenge por las personas que se unieron a nuestro equipo.
FUN Recientemente has ganado junto a varios compañeros un concurso promovido por el Pentágono en el que tenías que localizar, en el menor tiempo posible, 10 globos rojos esparcidos por toda la geografía estadounidense. ¿Cuál fue el secreto de vuestro éxito?
M.C. Sin haber tenido tiempo todavía para analizar los datos, creemos que un elemento muy importante es la estructura en incentivos de nuestro proyecto. Nuestra red no sólo animaba a colaborar en el concurso, sino a invitar al mayor número posible de personas a unirse a esta red. Al mismo tiempo que se evocaba un objetivo colaborativo, también se actúa siguiendo un objetivo egoísta: cuando más dinero gane la gente que conozco, más dinero gano yo. En tan sólo 48 horas, conseguimos agregar a más de 5.000 personas a nuestra red, mientas que más de un millón visitaron nuestra web y, por tanto, estaban en alerta.
FUN El objetivo de este concurso era conmemorar el 40 aniversario de Arpanet – precursor de Internet – y dar a conocer las posibilidades de las redes sociales en la actualidad. Teniendo en cuenta que mucha de la información que se recibe a través de Internet es falsa, ¿qué criterio seguisteis para discernir la información verídica de la que no lo era?
M.C. Efectivamente, lo difícil no era sólo conseguir información. El 99% de la información que nos enviaron era incorrecta y estaba enviada, tanto por grupos pacifistas (contrarios al Pentágono), como por otros equipos que competían en el concurso, gente que no había calculado bien las coordenadas, etc. La solución que ideamos inicialmente estaba basada en algoritmos sofisticados de filtrado pero, finalmente, decidimos añadir altas dosis de intuición humana, verificando los envíos más confusos a mano. Analizamos caso por caso con pizarras, fotos… Digamos que finalmente utilizamos un 30% de técnica y un 70% de intuición para saber qué información era correcta y cual no.
FUN ¿Hasta dónde crees que pude llegar el boom de las redes sociales? Además de utilizarse como medio de contacto de forma privada, ¿se podrán aplicar de forma social para ayudar a resolver problemas?
M.C. Si tu pregunta se refiere a si estas redes sociales pueden jugar un papel importante para ayudar a resolver problemas colectivos como, por ejemplo, el terrorismo o el cáncer, la respuesta es no. Para que las redes puedan jugar un papel de esta magnitud hace falta que se den tres reglas. En primer lugar, que el acceso sea fácil, es decir, que no se necesite ningún entrenamiento específico para unirse a dichas redes (algo que dejaría fuera la lucha contra el Cáncer). En segundo lugar, que la verificación de la información pueda realizarse de forma sencilla; y, en tercer lugar, que no ponga en riesgo la privacidad ni la integridad de la persona (algo que dejaría fuera la lucha contra el terrorismo).
FUN Han salido en los medios de comunicación varias personas que, por ejemplo, han perdido sus trabajos debido a Facebook. ¿No crees que las redes sociales en particular e Internet en general fomentan la intromisión en la vida privada de los ciudadanos?
M.C. Sobre este tema hay un gran debate. ¿A quién pertenecen los datos que están en las redes? Bajo mi punto de vista, esos datos son propiedad de cada individuo. Cuando haces público cualquier tipo de dato en la red tienes que plantearte qué ganas haciendo que dicho dato sea público. Si a cambio obtienes algún beneficio, éste sistema dejará de ser pernicioso y será útil para todo el mundo. En la actualidad no tiene ningún sentido, ya que el usuario no obtiene ningún beneficio.
FUN Eres doctorado por la Universidad Autónoma de Madrid. ¿No te gustaría dedicarte a la docencia en nuestro país?
M.C. Mi gran pasión es la investigación, que se pude realizar en tres áreas diferentes: en la empresa privada, la universidad o centros públicos de investigación (como el CSIC) .Mi objetivo es estar donde esté la investigación puntera en todo momento.
FUN Planes de futuro
M.C. Dedicarme a la investigación dentro de alguna de las áreas que te he comentado anteriormente.

