Ruta 74 y mis restaurantes favoritos, por Paula Santa Olaya

Autobús 74 Londres¿Qué puede tener de especial un autobús? No lo sé, pero para mí el autobús número 74 es diferente a los demás: el recorrido es tan bonito como el de un autobús turístico y me lleva a mis restaurantes favoritos y a las cafeterías donde suelo quedar con mis amigas. No necesito más.

Me subo en Baker Street, sí, donde vivía Sherlock Holmes. Ahora también vivo yo porque estoy estudiando un MBA en London Business School y está al lado. Llevo viviendo un año y medio aquí y os puedo decir que me encanta “mi barrio”.

La calle principal se llama Marylebone High Street y tiene todos los restaurantes, cafés y tiendas que os podáis imaginar. Hay una librería como salida de un cuento. Se llama Daunt Books y es el sitio ideal para perderte por las tardes. Está especializada en libros de viaje y lo que más me gusta es que mezcla las guías y libros de viaje con novelas que tratan de esos mismos destinos. Es genial poder leer una novela de ficción que verse sobre la ciudad que estás visitando. Los domingos organizan un mercado de granjeros llamado Marylebone Farmers Market en el que venden unos panes, quesos y carnes exquisitas. Además, hay un puesto de ostras. Te las abre el señor con una habilidad asombrosa y por 5 libras (5,5 euros) tienes una ración de 6 ostras fresquísimas.

Mi restaurante favorito de la calle es Le Relais de Venise L’Entrecote. El menú es cerrado y está compuesto por una ensalada con nueces bastante rica y de segundo un plato de sabrosísima carne con una salsa deliciosa y patatas fritas. Te sirven dos veces. Tú sólo puedes elegir el punto de la carne pero no conozco a nadie que no repita. Hay otro igual en la City. No se puede reservar y siempre hay largas colas pero merece la pena. Un consejo, el mejor día para ir es el domingo para cenar a esos de las 8. Cuando el Real Madrid juega el domingo, solemos quedar con amigos para ver el partido, y luego el ritual es ir a L’Entrecote. Sí, es cierto, hay días que la carne te sabe mejor que otros…

Hay otro sitio que también me gusta mucho, La Fromagerie. Es una gran quesería que a la vez es restaurante, decorado con muchísimo gusto. Las tablas de queso son su especialidad y la tarta de plátano es la más rica que he tomado nunca. ¡Probadla!

Ahora sí, tomamos el autobús. Subimos al piso superior y a contemplar el espectáculo. El recorrido es precioso ya sea de día, de noche, lloviendo, nevando o en un día soleado. Primero, un poco del bullicio de Oxford Street. Ahora incluso se pueden ver por la ventana algunos dinosaurios de tamaño real en su hábitat natural que forman parte de un parque interactivo que acaban de inaugurar (si vas andando unas vallas muy altas no te permiten ver el parque al no ser que compres la entrada). Luego Park Lane, una de las avenidas más anchas de Londres. A la derecha está Hyde Park, y a la izquierda, por donde va el autobús, van sucediéndose grandes hoteles y exclusivos concesionarios.

Luego toma la rotonda del Duque de Wellington, donde más de una vez he visto paseos de caballos de la guardia real, para rodear Hyde Park y llegar a Knightsbridge. Si bajas a la altura de Harvey Nichols, puedes ir a Viktor, un restaurante japonés buenísimo y que no mucha gente conoce. Se reserva por la página www.toptable.com con la que consigues descuentos de hasta un 50% en determinados restaurantes. Viktor es uno de ellos y se ha convertido en mi restaurante estrella. Todo está buenísimo. Acepta las recomendaciones del metre, un ruso muy serio y meticuloso, que se vuelve loco cuando le dices que quieres juntar dos mesas, pero que a fuerza de vernos por el restaurante nos está cogiendo cariño. La calidad-precio es excelente, pero si además le restas un 50%, el restaurante no tiene igual. ¡El helado de wasabi está riquísimo!   

Si sigues en el autobús y te bajas en South Kensington puedes ir a dos cafeterías muy especiales. Baker and Spice está en Walton Street y es un paraíso de tartas y dulces caseros. Tiene una mesa grande y alargada y la compartes con otros grupos de personas. Es un lugar perfecto para ir a merendar o para encargar una tarta de cumpleaños. Me encantan sus scones, un dulce típico británico para acompañar el té, y las galletas de limón. The hummingbird bakery es la alternativa americana. En esta cafetería puedes encontrar una gran variedad de cupcakes, de todos los sabores y colores. No sólo son preciosos sino que están buenísimos. Son considerados como los mejores cupcakes de Londres, y no voy a ser yo quien lleve la contraria.    

Os recomiendo que visitéis todos estos sitios y que viajéis en autobús. Lleva un poco más de tiempo que el metro pero creo que la mejor forma de ver Londres es paseando o desde el piso de arriba de un autobús. Si cogéis el número 74 mirad en la primera fila del piso superior, puede que yo esté allí, y me encantaría que también compartierais conmigo vuestros rincones favoritos de Londres.

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