Jornadas maratonianas en laboratorios, aulas y bibliotecas requieren un contrapunto lúdico de vez en cuando (la sentencia podría formularse también a la inversa, depende de cada cual). Por fortuna, Oxford ofrece a la vez una vibrante vida académica y un amplio abanico de opciones para el ocio y la vida cultural, así que todos servidos.
Una buena manera de comenzar el fin de semana o día libre es acercarse al Covered Market y desayunar en alguno de los cafés o pastelerías (menciones especiales merecen Ben’s Cookies, Georgina’s y The Pie Minister) que motean el laberinto de tiendas y puestos de alimentos frescos que dotan a este lugar de un carácter único en el comercio de la ciudad, dominado por las grandes cadenas de cada sector. En este sentido, otra opción recomendable son los mercadillos que tres días por semana se organizan en Gloucester Green Square.
A continuación, los varios museos de la ciudad son una alternativa idónea para continuar la jornada. Mucho menos bullicioso que su hermano mayor el British londinense, el Ashmolean Museum ofrece una colección pasmosamente diversa de arte y arqueología de todas las regiones del mundo. Más singular, si cabe aún, es el Pitt-Rivers Museum de antropología, un prodigio de abigarramiento victoriano que ordena su colección temáticamente y donde las combinaciones de objetos y técnicas son impredecibles (véase, por ejemplo, el estante de “paraguas”). Al Pitt-Rivers se accede a través del vestíbulo principal del National History Museum, cuyo enfoque didáctico lo convierte en una delicia para los más pequeños. Si el tiempo acompaña (y lo hará rara vez, así que atentos a la ocasión), el Jardín Botánico, frente a Magdalen College, y su apéndice el Harcourt Arboretum, a seis millas al sur de la ciudad pero al que se llega con facilidad en autobús, son rincones donde admirar el talento británico para domesticar la naturaleza.
Al caer la tarde, cabe considerar una salida al cine o al teatro. La cartelera completa está disponible en la web de Daily Info. Para aquellos que no se conforman con las producciones más comerciales, The Phoenix Picture House y The Ultimate Picture Palace, en los barrios de Jericho y Cowley respectivamente, ofrecen una programación más variadas y ciclos especiales. Para los amantes del teatro, la oferta más sólida es la del Oxford Playhouse, parada habitual en las giras de alguna de las mejores compañías teatrales del país. Y para los más intrépidos, el lugar de cita es, sin duda, el Burton Taylor Studio, donde se cuece lo más fresco de las producciones independientes.
Para rematar el día no han de faltar pubs y restaurantes. A este respecto, la oferta es enorme, y la mejor manera de obtener direcciones, horarios y precios aproximados es, de nuevo, Daily Info. Tras tres años en la ciudad, quien escribe estas líneas recomienda especialmente las ales y sidras locales de los pubs The Turf, The King’s Arms y The Old Bookbinders. Y para comer: un bocado fácil y barato, en las kebab vans repartidas por la ciudad; un salto cualitativo de pub-food, en The Gardener’s Arms en Jericho; y platos más elaborados a precios muy razonables, en Door 74 en Cowley.
Aparte de las opciones en el propio Oxford, una estancia por estos lares no debe descuidar escapadas de un día o fin de semana a lugares próximos como Blenheim Palace, la comarca de los Cotswolds, y a las ciudades de Bristol, Bath o Winchester.

