La frontera entre la Química y la Biología, por Daniel Jiménez

Libros abiertosDesde que empecé mi vida investigadora con el comienzo de mi tesis, mi trabajo siempre se ha desarrollado en la frontera entre la Química y la Biología, llevando a cabo estudios sobre la biosíntesis de productos naturales de origen fúngico y marino, así como la síntesis de éstos y la determinación de sus actividades biológicas. En el afán de seguir orientando mi vida laboral e investigadora en esta dirección y continuar mi formación en el área bioquímica para, más tarde, llevar a cabo investigaciones biomédicas, decidí incorporarme a mi actual grupo de investigación en el Massachusetts Institute of Technology y dedicarme a la síntesis de biosensores para la detección de enzimas quinasas.

Las quinasas son una amplia familia de proteínas que juegan un papel esencial en muchos procesos celulares y las disfunciones en estas enzimas desencadenan importantes enfermedades como son, por ejemplo, la diabetes, inmunodeficiencias, enfermedades cardiovasculares o el cáncer.  Por esta razón, el desarrollo de métodos sensibles y selectivos que permitan monitorizar la actividad de las quinasas es de vital importancia. Hoy en día se usan anticuerpos específicos, así como ATP marcado con fósforo 32. Aunque el uso de ATP marcado permite realizar ensayos muy sensibles, esta técnica no es susceptible de usarse en concentraciones fisiológicas de ATP para el análisis de las quinasas a tiempo real, además de los consecuentes problemas operativos que conlleva el uso de un radioisótopo.

Por otra parte, ensayos continuos basados en el cambio de fluorescencia de biosensores sensibles a las fosforilaciones catalizadas por las quinasas representan una interesante alternativa a esta problemática. Esta técnica es perfectamente compatible para su uso tanto en muestras celulares, como en células vivas y en concentraciones fisiológicas de ATP. Estos sensores basados en proteínas y péptidos con propiedades fluorescentes son susceptibles de ser usados en combinación con una gran multitud de técnicas de detección.

Sin embargo, uno de los aspectos más complejos en el desarrollo de estos biosensores es la especificidad. El código genético humano codifica para más de 500 quinasas diferentes y quinasas relacionadas entre sí pueden actuar sobre un mismo sustrato.

Así, por tanto, mi trabajo aquí consiste en la síntesis de moléculas fluorescentes que más tarde son unidas a péptidos de manera que somos capaces de sintetizar biosensores específicos para así detectar la actividad de unas quinasas en concreto.

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