Seguir estudiando merece la pena, por Almudena Cañibano

London School of Ecnonomics

Empiezo el año como terminé mi primera entrada en este blog, hacer un postgrado en el extranjero merece la pena. Teniendo en cuenta las fechas en que nos encontramos no puedo menos que insistir: llegó el momento de enviar solicitudes.

Con ánimo de alentar a escépticos y temerosos, a lo largo de las fiestas navideñas he realizado un pequeño análisis de mercado, preguntando a estudiantes de postgrado qué les hizo decidirse a volver a la universidad. Me he encontrado con algunas respuestas curiosas: “Estaba en paro y en algo tenía que entretenerme”; “Mi jefe se preocupaba mucho por mi futuro y me sugirió que pidiera un permiso de estudios para ampliar mis conocimientos, aprovechando que en 2010 ya no iba a poder pagarme”; “Después de trabajar un par de años me di cuenta de que mi único deseo en la vida era volver a la universidad para no salir de ella nunca más”; “Las mujeres en un entorno laboral son inaccesibles. Me temo que para encontrar novia tenía que volver a la facultad… ¿estás disponible?”.

Bromas y anécdotas aparte, en la mayoría de los casos parece que quienes nos decidimos a realizar estudios de postgrado lo hacemos por deseo de aprender, por mejorar nuestras expectativas profesionales a largo plazo o por reorientar nuestra carrera hacia nuevos campos.

Llevar a cabo estos estudios en el extranjero tiene algunas ventajas añadidas y ciertos inconvenientes menores que con tenacidad y dedicación, son más que solucionables. Si todavía tenéis dudas, he aquí algunos de los motivos que los estudiantes españoles de LSE esgrimen como decisivos para escoger el Reino Unido como destino:

- El sistema de aprendizaje está enfocado a desarrollar la capacidad analítica y la visión crítica de los estudiantes y hace menos hincapié en la memorización de conocimientos.

- Las asignaturas cuentan con dos tipos de clases: lectures y seminars. Las primeras se asemejan a nuestras clases magistrales. Sin embargo, las segundas cuentan con un número muy reducido de alumnos (éste no suele superar los 15) y dan pie a generar debate, aplicar conceptos y conocimientos y establecer un contacto directo con el profesor. En palabras de uno de los encuestados: “aquí hace décadas que llegó Bolonia”.

- Algunas escuelas británicas, como LSE, el King’s College, Oxford, Cambridge, etc. abren puertas en el mundo entero. A la hora de encontrar trabajo haber estudiado en una universidad cuyo prestigio te precede suele suponer un activo importante.

- La diversidad cultural, lingüística y disciplinar de alumnos y profesores es un añadido para aprender y desarrollarse. Además, vivir en el extranjero y necesitar desenvolverse por uno mismo resulta un reto atractivo y enriquecedor.

Por lo que respecta a los inconvenientes, los más mentados van de la mano: tiempo y dinero. En cuanto al primero, hay que asumir que solicitar plaza en una buena universidad suele requerir mucha dedicación, perseverancia y paciencia para rellenar decenas de formularios telemáticos, pedir una colección de certificados oficiales y enviar toneladas de papeles. Al cabo de unos meses has escrito tantas veces lo fabuloso que eres y lo mucho que mereces que te sigan enseñando que no es difícil caer en el narcisismo o la autoaversión en función del estado de ánimo. Cuando lleguéis a tal punto de saturación y queráis quemar vuestro expediente académico o usar vuestro proyecto de tesis para acallar un terrible resfriado, recordad estas palabras: merece la pena. El que algo quiere, algo le cuesta; no caigáis en el desaliento, insisto, merece la pena.

El segundo inconveniente suele llevarse la palma. La matrícula de un programa máster en una buena escuela en el Reino Unido ronda las 15.000 libras (17.257,25 euros), sin contar con los costes de alojamiento y manutención. Huelga mentar a los doctorandos que deben dedicar una media de 4 años a la elaboración y defensa de la tesis. Afortunadamente, existen instituciones como la Fundación Caja Madrid para ayudarnos a salvar esta barrera. De nuevo, no os achantéis porque las pida mucha gente, quien de seguro no obtendrá una beca será el que no la solicite.

Recordad, merece la pena. ¡Ánimo!

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