La profesión legal en España ha sufrido una importante transformación durante los últimos años como consecuencia de la internacionalización y liberalización de los flujos comerciales y de inversión. Hoy en día, una gran parte de las empresas españolas tienen intereses comerciales en el extranjero y ello hace necesario que sus asesores legales estén preparados para asistirles y proporcionales seguridad y certeza en sus transacciones a lo largo de la geografía mundial.
Hasta hace bien poco, estaba ampliamente extendida la idea de que si se estudiaba derecho, tan sólo se podría ejercer en aquel país de donde se obtenía el título. Sin embargo, hoy día el abogado internacional precisa asesorar a sus clientes en complejas operaciones trasnacionales que requieren el conocimiento de múltiples ordenamientos jurídicos.
En el mundo existen dos grandes tradiciones legales, la de “Derecho Civil” vigente en la Europa continental y la de “Common Law” aplicable en los países anglosajones. Dada la fuerte influencia de EE.UU. y Reino Unido, el sistema de “Common Law” domina las transacciones mercantiles internacionales. Es por ello esencial que el abogado internacional tenga un conocimiento detallado de este sistema legal, el cual difiere sustancialmente del aplicable en España.
La educación legal en España tiene como principal ventaja el proporcionar a los estudiantes unos cimientos legales muy sólidos, enseñándoles a como “pensar en derecho”. Es conocido, sin embargo, que la enseñanza es bastante teórica y está poco especializada. Muchos de los profesionales legales aprenden los detalles más concretos de la profesión una vez comienzan a practicar el derecho.
Por su parte, en EE.UU. la educación legal no proporciona una base tan amplia como la española pero a cambio ofrece un nivel de especialización mayor y el fomento de ciertas cualidades esenciales para el abogado ejerciente, como la oratoria o la capacidad de negociación.
Los estudiantes de masters en derecho en las principales universidades de EE.UU. como Columbia University, Harvard University o New York University, pueden diseñar a medida su propio programa de estudio, optando entre más de 250 asignaturas extremadamente especializadas. Así, Columbia University ofrece asignaturas tales como fusiones y adquisiciones internacionales, derecho sobre fondos de inversión privados, regulación del mercado de valores, cursos de negociación avanzada, cursos intensivos de “Common Law” o cursos sobre derecho mercantil en países como China, Rusia, India, Corea o Japón.
Por otra parte, el número de estudiantes por clase suele ser muy reducido, entre 15 y 20 estudiantes, y se utiliza el llamado método de educación socrático en el que las lecciones son un diálogo continuo entre el profesor y los alumnos, los cuales provienen de multitud de regiones a lo largo del mundo y poseen diversa experiencia profesional. Todo ello convierte a las clases en una experiencia altamente enriquecedora. Igualmente, las universidades emplean a gran parte de los expertos mundiales en diferentes áreas del derecho, los cuales son fácilmente accesibles y están abiertos a realizar colaboraciones en investigaciones y estudios.
Volviendo a España, el progreso de múltiples de sus empresas pasará necesariamente en el futuro próximo por la internacionalización de sus actividades, lo cual requerirá sin duda de un alto número de asesores legales que les puedan guiar durante sus experiencias en el extranjero en ámbitos poco familiares y desconocidos. El número actual de abogados internacionales se ha incrementado en los últimos años gracias a programas como el “Erasmus¨, pero existe aun una carencia importante y con ello grandes oportunidades para abogados que decidan especializarse en este ámbito. Las universidades de derecho en EE.UU. ofrecen, sin lugar a duda, una oportunidad única para alcanzar este objetivo.

