La enseñanza en la era de la globalización, por Almudena Cañibano

Bicicletas en el campusHace exactamente cinco semanas que empezaron las clases en LSE. Unos días antes recibí con gran ilusión la lista de estudiantes de licenciatura a los que deberé enseñar a lo largo del curso. Para mi sorpresa, hubiera sido incapaz de pronunciar ninguno de los nombres de la lista sin orientación previa, a lo que me dije “Bienvenida a la enseñanza en la era de la globalización” o lo que es lo mismo “Welcome to Teaching in Globalization”. Disculpad mi atrevimiento con el uso de expresiones en inglés, pero intento adaptarme a marchas forzadas, y parece que el cambio de idioma ayuda a sumergirse en esta infinita diversidad. 

En ocasiones, pienso que la LSE no dista mucho de las Naciones Unidas en lo que a representación internacional se refiere: con un 65% de estudiantes internacionales, un 40% del profesorado extranjero y unas 150 nacionalidades representadas, la escuela es un crisol de culturas. Al pasear por el campus, camuflado entre las angostas calles de Londres, se dibuja una curiosa amalgama de pieles, lenguas y vestimentas. Esta diversidad, para algunos aterradora, es en mi opinión uno de los elementos más enriquecedores del viaje que he emprendido. 

Ni que decir tiene que el vértigo que solemos tener los españoles a hablar en inglés, se mitiga hasta desaparecer cuando la proporción de nativos en el entorno tiende a 0. Si dijera “van un brasileño, un canadiense, una china y una española” cualquiera pensaría que voy a contar un chiste cuando, en realidad, así empezaría la descripción del paseo diario hacia el comedor con algunos de mis compañeros de oficina.

En el seno de toda esta diversidad, los españoles representamos la friolera de… un 0,8% del alumnado. Ya quedó claro en tiempos de la Armada Invencible que no conquistaríamos Britania… Me temo que a pesar de nuestra cercanía geográfica al Reino Unido, todavía estamos muy lejos de alcanzar a los casi 1000 estadounidenses, 600 chinos, 350 alemanes, 180 griegos, etc. que circulan por los pasillos de la LSE.

No obstante, se debe destacar la labor de algunos profesores e instituciones, dedicados a reforzar los vínculos entre la London School of Economics y nuestro país. El Centro Cañada Blanch de Estudios Hispánicos Contemporáneos es un buen ejemplo. Fundado en el año 93, su principal objetivo es promocionar la investigación y la docencia sobre la historia, la economía, la política, la sociedad y la cultura españolas.  Entre sus actividades destacan la organización de seminarios y conferencias con personalidades del panorama político y cultural español o las visitas de investigadores invitados. Asimismo, los profesores españoles del centro de idiomas de LSE han desarrollado un programa llamado “Spanish in Motion”, para acercar nuestra lengua de un modo innovador a todos los estudiantes.

Mención especial merece que esta semana los españoles de la LSE hemos tenido un punto de encuentro. Hasta donde sé, todos fuimos invitados a un seminario y al cóctel que le siguió. El motivo de dicha invitación no fue otro que la procedencia y trayectoria del conferenciante invitado, José María Aznar, que presentó un informe sobre la crisis económica realizado por la Fundación FAES.

En definitiva, estudiantes españoles, olvidad el fracaso de la desaventurada Armada Invencible. Os aliento a partir temporalmente al exilio académico en el Reino Unido. En mi escuela, ya se puede postular para el curso 2010-2011; podéis consultar la información en el siguiente linkhttp://www.lse.ac.uk/collections/graduateAdmissions/apply/Default.htm.

En mi modestia, me ofrezco a ser guía de aquellos que decidan dar el paso. Merece la pena.

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