“Harvard es un auténtico paraíso para el cultivo de la mente”

Carlos BlancoCarlos Alberto Blanco Pérez tiene tan sólo 23 años pero ya ha cursado tres carreras en la Universidad de Navarra: Filosofía, Ciencias Químicas y Teología. Quizás estés pensando: su cara me suena. Puede ser porque con tan sólo 12 años colaboró en el programa de televisión Crónicas Marcianas o porque, más recientemente, participó en el programa de Cuatro 20P. Considerado niño prodigio y apasionado de la arqueología, a los once años fue admitido en la Asociación Española de Egiptología y, actualmente, también es miembro de la International Association of Egyptologists. Cursó estudios de egipcio medio en sistema jeroglífico y de árabe en el Instituto Egipcio de Estudios Islámicos. Acaba de instalarse en Cambridge para realizar una estancia de investigación en la Universidad de Harvard y, desde allí, nos ha respondido por correo electrónico a esta entrevista.

FUN ¿Por qué decidiste solicitar una beca de postgrado de la Fundación Caja Madrid?
C.B. Tenía pensado solicitar una estancia como “Visiting Fellow” en Harvard, y diversas personas me hablaron de la existencia de la beca de la Fundación Caja Madrid para potenciar la investigación de postgrado en el extranjero. Además, los trámites burocráticos, a diferencia de otras becas, eran mucho menores, y las condiciones de la beca sumamente interesantes.

FUN ¿Qué esperas de esta nueva etapa que acabas de iniciar en la Universidad de Harvard?
C.B. Imbuirme, por así decirlo, del espíritu de esta gran universidad estadounidense. En el poco tiempo que llevo en Harvard, noto que las ideas fluyen por doquier, que se está realmente en la vanguardia del pensamiento, de la ciencia y de la investigación. Sólo hay que ver al plantel de conferencias y seminarios que se organiza. Todo el mundo tiene algo interesante que contar en esta universidad. Por no hablar de sus extraordinarias bibliotecas y de su magnífico claustro académico. En definitiva, creo que Harvard es un auténtico paraíso para el cultivo de la mente.

FUN Desde muy pequeño ya te mostrabas interesado en la arqueología. ¿Por qué te fascina tanto esta disciplina?
C.B. Me fascina, en particular, la historia de las grandes civilizaciones de la antigüedad. Al aprender sobre nuestro pasado y, más aún, sobre nuestros orígenes, creo que podemos entender mejor por qué hemos llegado a donde hemos llegado. Y no podemos olvidar que ver las cosas en perspectiva histórica ayuda a relativizar la situación presente.
 
FUN ¿Ser un niño superdotado marca tu vida? ¿Te sentías excluido por el resto de niños de tu edad?
C.B. Es cierto que en numerosas ocasiones me pude sentir excluido, pero desarrollé un mundo aparte, un mundo que me hacía disfrutar mucho y que consistía, fundamentalmente, en la lectura y el aprendizaje. En los libros encontraba la verdadera libertad que ni el colegio ni los demás niños y niñas de mi edad me ofrecían.
 
FUN Cuentan que eres un chico muy tímido. ¿Eres una persona solitaria?
C.B. Me considero, más que solitario, independiente, en el sentido de que me gusta pensar las cosas por mí mismo, aunque reciba una valiosísima ayuda de libros, profesores, universidades… Disfruto mucho paseando solo y pensando, pero también disfruto compartiendo esos pensamientos con amigos. La timidez surge, quizás, cuando estás delante de mucha gente, por ejemplo, en eventos sociales. Prefiero grupos más reducidos, pero uno se va adaptando, con el paso del tiempo, a todo, y también va perdiendo la timidez.

FUN En una entrevista confesabas que nunca habías dicho un taco. ¿De verdad eres tan correcto?
C.B. Puede parecer excesivo, pero es verdad que desde que era un niño y me propuse no decir palabras malsonantes, no he dicho ningún taco. De todas formas, eso no me hace ni mejor ni peor persona: es una costumbre propia. Siempre me digo a mí mismo: ¿por qué hablar mal cuando se puede hablar bien? ¿Por qué liberar tensiones o iras por medio de palabras malsonantes?
 
FUN Has colaborado en varios medios de comunicación tanto españoles como extranjeros pero quizá la colaboración más importante ha sido en el programa de Javier Sardá Crónicas Marcianas. ¿Cómo recuerdas tu participación en ese programa?
C.B. Fue una etapa muy feliz en mi vida. Siempre consideré un privilegio disponer de varios minutos cada semana para hablar de temas que me fascinaban: historia, ciencia, religión… Comprendo que de no haber tenido trece años y no haber llamado la atención por ello no me habrían invitado a ese programa, pero mirándolo desde el lado positivo, creo que me hizo disfrutar mucho.
 
FUN Durante los últimos meses has trabajado en el programa 20P que se emitía todas las tardes en Cuatro. ¿Por qué decides dejar el programa?
C.B. El programa acabó en junio, el resto eran repeticiones. Y mi solicitud para Harvard la había cursado en diciembre, antes de empezar a colaborar en 20P. La respuesta me llegó en junio y le dije a la dirección que no podía rechazar una estancia de investigación en la Facultad de Artes y Ciencias de Harvard.

FUN ¿Cómo es la televisión por dentro? ¿Te gusta ese mundo?
C.B. La televisión es enormemente artificial. Me gusta, pero sólo en parte. Nunca me dedicaría exclusivamente a la televisión, lo cual no significa que ocasionalmente aparezca, o de tiempo en tiempo, pero no veo mi futuro en la televisión.

FUN ¿Tienes pensado volver a la televisión?
C.B. Quizás ocasionalmente, pero nunca de modo definitivo. Me gusta más el mundo universitario y la faceta de creación intelectual.
 
FUN Has estudiado simultáneamente tres carreras (Filosofía, Ciencias Químicas y Teología) en la Universidad de Navarra. ¿Cómo hacías para asistir a las clases, estudiar para los exámenes y hacer trabajos de las tres al mismo tiempo? ¿De dónde sacabas el tiempo?
C.B. Fue complicado, lo reconozco, y tuve que perder muchas clases. A veces era casi de locura, por todos los exámenes, trabajos a entregar, seminarios… Pero, gracias a Dios, aprendí a organizarme, quizás a costa de tener poca vida social (los fines de semana, salvo alguna excursión, me recluía para preparar las asignaturas y para leer). Creo que la clave es ponerse un horario estricto y cumplirlo. Por ejemplo, si uno se propone empezar a estudiar en serio a las cuatro de la tarde, hacerlo, y no esperar diez minutos más. Pero admito que la universidad no es sólo lo que uno aprende en las clases y los libros, sino la atmósfera social que uno vive. Lo estoy comprobando en Harvard, donde la gente valora tanto el trabajo académico como la capacidad de socialización.

FUN En abril de este año empezaste a escribir un blog en el Periodista Digital. ¿Eres también un apasionado de las nuevas tecnologías?
C.B. Creo que los blogs e inventos similares son herramientas muy interesantes para poner en contacto a personas de procedencias e ideas muy distintas. Un blog me da una enorme libertad para escribir sobre lo que quiera en ese momento, y la verdad es que disfruto mucho, aunque desgraciadamente no suelo tener el tiempo necesario para prestarle la suficiente atención.

FUN Has escrito el libro “Mentes maravillosas que cambiaron la humanidad”. ¿Crees que en un futuro estarás incluido en ese selecto grupo?
C.B. Me parece muy difícil, porque en ese libro puse el listón muy alto. Y por soñar… Lo que sí me gustaría es no dejar este mundo sin legar algo, un libro, una idea, algo que pueda influir positivamente y ayudar a la humanidad, sobre todo a aprovechar el inmenso tesoro del conocimiento para unir a los pueblos y a las religiones. De hecho, tengo en mente dos libros, uno sobre la relación entre conocimiento y paz y otro sobre la esencia de la religión más allá de las religiones particulares. Vivimos en un mundo donde todo parece tan mecánico y tan predecible, tan tecnocrático, por así decirlo, que casi no hay margen para la creatividad.  Mi utopía personal sería un legado en el ámbito del pensamiento y de la cultura.

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