Cómo encontrar alojamiento en Oxford

Oxford

Carlos González Sancho disfruta de su segundo año como becario de postgrado de la Fundación Caja Madrid mientras continúa su doctorado en Sociología en la Universidad de Oxford. Su primer contacto con la ciudad se remonta, sin embargo, a 2006, cuando realizó una estancia como estudiante visitante en el Nuffield College. En las siguientes líneas, este madrileño Licenciado en Humanidades, tratará de hacerte un poco más fácil la siempre dura tarea de buscar alojamiento en la ciudad inglesa.

La ciudad de Oxford reúne muchas de las características que cualquier estudiante desearía durante su estancia en el extranjero: un tamaño medio y un urbanismo a medida de peatones y ciclistas, variedad de servicios, buenas comunicaciones, una vibrante comunidad académica, y una no menos bulliciosa vida social. La presencia de las universidades de Oxford y Oxford Brookes atrae cada año a cientos de estudiantes internacionales llegados de todos los rincones del globo y la variedad de experiencias a la hora de buscar alojamiento e instalarse es enorme, dependiendo en buena medida del apoyo que ofrezca el centro de destino.

Para desesperación de los alérgicos a la burocracia, la Universidad de Oxford mantiene hasta la fecha su célebre ‘collegiate system’. La peculiaridad del mismo es que son los más de cuarenta colleges que la integran los que asumen la responsabilidad de alojar y ofrecer los servicios básicos a la mayoría de estudiantes. La opción más sencilla, por tanto, es aceptar el alojamiento que los colleges proporcionan, pues prácticamente todos los miembros de la universidad están afiliados a algún college. Por lo general, las residencias para estudiantes graduados están separadas del complejo principal del college, donde suelen residir los subgraduados. No obstante, la mayoría están bien ubicadas y las condiciones, lejos del lujo, son más que aceptables. Además, los precios están siempre por debajo de opciones equivalentes en el mercado libre. Muchos de los colleges poseen asimismo comedores propios que funcionan toda la semana y para todas las comidas del día, lo cual puede simplificar mucho la logística para los perezosos en la cocina. Por otro lado, la intensa vida social de Oxford (actividades culturales de toda índole, competiciones deportivas, fiestas) gira en gran medida alrededor de los colleges, y residir en uno de ellos es la mejor garantía de poder sumergirse en el torbellino. Independientemente de los colleges, tanto la Universidad de Oxford como Oxford Brookes poseen residencias adicionales para estudiantes graduados, pero la oferta es limitada y las plazas suelen estar reservadas a aquellos que se instalan con sus familias o que poseen necesidades especiales.

Por lo que respecta al mercado privado, la consistencia de la demanda garantiza que prácticamente cualquier cosa que se ofrezca acabará siendo alquilada. Los propietarios tienen, pues, la sartén por el mango y los precios son relativamente altos, al nivel de muchas zonas de Londres. Compartir piso con otras dos o tres personas es imprescindible para no salirse del presupuesto y conseguir algo decente. La mayoría de contratos se realizan por doce meses y requieren un depósito equivalente a dos mensualidades. La página web Daily Info recoge ofertas de particulares y es muy útil para realizar una primera búsqueda de alojamiento, así como para adquirir mobiliario de segunda mano o una bicicleta. Entre las agencias de alquiler privadas, Finders & Keepers posee el catálogo más extenso y un servicio excelente.

La geografía social de Oxford está bien delimitada. La división entre ‘town and gown’ es muy marcada y los dos universos conviven en relativa calma pero sin entrelazarse más allá de lo imprescindible. El urbanismo de la ciudad refleja nítidamente estas distinciones sociales y económicas. La Universidad de Oxford ocupa la práctica totalidad del centro, con los varios canales y brazos del Támesis ejerciendo como líneas divisorias. Los barrios residenciales más tranquilos y agradables, en particular el de Jericho, el preferido por muchos estudiantes, se extienden hacia el norte. Hacia el este y el sur, en dirección a Londres, se encuentran los barrios de Iffley, Cowley y Headington, más populares y de menos pretensiones, y que ofrecen un contraste enriquecedor con la burbuja académica del centro. Todo queda, en definitiva, a gusto del consumidor.

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