Pateando se llega a Roma

BruselasNico Muzi, becario de postgrado de la Fundación en el año 2006, nos ha enviado un texto en el que te da algunas claves importantes a la hora de encontrar alojamiento en Bruselas. Nico, Licenciado en Sociología por la Universidad de Alicante, llegó a Bruselas en el año 2006 para estudiar un Máster en Economía Política Internacional en la Universidad de Kent. Actualmente, continua viviendo en la ciudad, donde trabaja como consultor en comunicación y relaciones públicas focalizado en campañas pan-europeas y en los nuevos medios sociales para la agencia multinacional Weber Shandwick.

Me han pedido que les pase algunos truquillos, tips para buscar alojamiento en Bruselas; ya me hubiese gustado a mí contar con ellos. Reconozco que buscar alojamiento es un engorro, por ponerlo fino. Hablo con conocimiento de causa (llevo más de seis mudanzas en tres países distintos). Pero Bruselas no es una ciudad particularmente difícil en este campo. Vamos a ello:

Concuerdo plenamente con Javi Olivares y por tanto hablaré de otros consejos que complementen lo ya adelantado. Primero, Javi tiene razón cuando dice que nada de agencias porque te timan. Lo mejor es patear la ciudad, mejor dicho, los barrios donde uno quiere residir. Hay que salir en busca de los carteles naranja fluo de fondo negro que rezan ‘A LOUER’ o ‘TE HUUR’. Éstos anuncian, pegados en las ventanas y puertas de las viviendas, que se alquila una habitación, piso o casa. Generalmente, se describe lo que se alquila con lujo de detalles. Es recomendable llamar inmediatamente para concertar un rendez-vous y visitar el lugar ese mismo día.

Otra fuente rica en ofertas de alquileres es el periódico Vlan, que clasifica la oferta por barrio y por cuantía del alquiler. Es práctico llevarlo en la mano cuando se hace la búsqueda aunque también se puede acceder a él en www.vlan.be. Además de la web xpats.com, que es muy útil si tienes que amueblar mínimamente el lugar, pueden visitar www.immoweb.be para tener una idea de los precios por zonas. Con una semana, a cuatro lugares visitados por día, sería suficiente para encontrar un lugar ameno que satisfaga vuestras condiciones. 

En cuanto a la commune, Etterbeck e Ixelles son dos excelentes opciones si se va a estudiar a la ULB (Université Libre de Bruxelles) o a la VUB (Vrije Universiteit Brussel). La zona de Matonge en Ixelles es particularmente pintoresca por la importante comunidad afro que reside allí. También se puede considerar Saint-Gilles por su encanto decadente, eso sí, con el inconveniente de encontrarse considerablemente más lejos. Schaerbeek es más ajetreada pero multiétnica.

La mejor época del año para buscar piso comienza en la segunda quincena de agosto y termina a mediados de septiembre, que es cuando los carteles naranja fluo proliferan como los hongos con la humedad. Pero el parque inmobiliario de alquiler tiene movimiento todo el año por el flujo constante de gente, especialmente de profesionales jóvenes. Bruselas en sí es atractiva por su cosmopolitismo y apertura. Javi también lleva la razón cuando dice que puedes sobrevivir sin hablar una papa de francés. Si estudias en inglés, te relacionarás en inglés y posiblemente te termines apuntando a algún cursillo de francés para poder hablarlo. Un consejo: a los propietarios flamencos, habladles en inglés, ya que aquí el tema lingüístico es muy delicado (sépase que el 80% de la población de Bruselas es francófona).

Intentar por todos los medios no firmar por tres años ya que es tedioso tener que buscar inquilino y el propietario tiene todas las de ganar si desea quedarse con la fianza. Por esto, es mucho mejor buscar habitación en piso compartido. Por cierto, la ley belga cambió hace poco y ahora se exige ‘sólo’ dos meses de depósito/garantía. Yo tampoco aconsejo hacer el état de lieu (la valoración de la casa) y prefiero fiarme de mi olfato. Pasando de registrarse en la commune a menos que tengas la intención de vivir en Bruselas por una estadía mayor al año.

El imaginario colectivo dice que Bruselas no tiene atractivos y es aburrida. A decir verdad, la noche no es tan marchosa como se esperaría de una ciudad con una considerable población universitaria (aconsejo las fiestas caseras) y los días soleados se cuentan con los dedos de una mano (puede llegar a ocurrir que en febrero el sol no se asome). Sin embargo, es una ciudad de dimensiones intermedias, es decir, ni muy grande como Madrid o Londres ni pequeña como una capital de provincia, que te permite caminar o andar en bici a los lugares y donde vivir es relativamente asequible. El hecho de encontrar una comunidad internacional de expatriados tan variopinta le da un toque especial y no hay que olvidar que Ámsterdam está a 4 horas, París a hora y media y Colonia también. Suerte en la búsqueda…

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